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En Situaciones Estresantes, es la mejor manera de poner a prueba la Inteligencia


La corteza prefrontal (CP) es el centro de nuestras funciones ejecutivas, planificación, lógica, sentido común, previsión, reflexión, empatía, creatividad y todo lo que llamamos 'inteligencia'.

El stress silencia las funciones de la CP. El cerebro percibe un exceso de estímulos que traduce como amenazas, pasa a modo 'supervivencia' o 'lucha/huida', y sigue un libreto sencillo prehistórico, controlado por el sistema límbico o "cerebro emocional", y la amigdala o "central de alarmas" que responde a las amenazas, reales o imaginarias.

Esto es como los teléfonos viejos: cuando corren muchas aplicaciones se saturan, se bloquean y pasan a "modo seguro" corriendo sólo con lo más básico para no resetearse.
Los teléfonos de alta gama tienen más recursos y siguen operando sin problema con sobrecarga.

El sistema límbico y la amigdala son áreas prehistóricas, sencillas: sólo disparan impulsos, emociones e instintos. No tienen feedback muy evolucionado y no saben frenarse.

La CP es el piloto automático que pisa el pedal de freno. El problema es que se trata de una lámina de neuronas de 2–3 milímetros de grosor, que cubre la proa del cerebro. Para poder dominar áreas mucho más extensas, debe tener un metabolismo mucho más alto, tal como un batallón de fuerzas especiales que enfrenta guerrillas mal entrenadas pero mucho más numerosas: la coordinación y velocidad en la toma de decisiones debe ser superior para compensar la inferioridad numérica.

Por eso la CP de personas inteligentes tiene metabolismo más alto. Las resonancias magnéticas muestran capilares dilatados y más flujo sanguíneo: son neuronas que trabajan a toda velocidad para gobernar a las "hordas prehistóricas" de más abajo. Son las personas que mantienen la serenidad, razonamiento lógico y hasta el humor bajo presión.

La mayoría de la humanidad son 'celulares antiguos': el exceso de presión les derrumba y pasan a modo de supervivencia: razonamiento limitado, creatividad nula, agresividad, irritabilidad o desorden emocional.

Los talentos o destrezas puntuales no tienen nada que ver con inteligencia. Todos somos nuestra mejor versión cuando estamos en nuestra zona de confort, tal como todos los autos se ven perfectos cuando están estacionados en la vitrina del vendedor.