De joven me preocupaba por lidiar con mis días aburridos. Solía sobrellevarlos gracias a los videojuegos. Podía pasarme horas, días y semanas con los mejores juegos de PlayStation y una vez que los completaba el 100%, cambiaba al Nintendo para repetir mi progreso. Lo mejor de todo es que, entre los primos, nos compartíamos juegos recién “salido del horno”, lo cual me garantizaba diversión por mucho más tiempo. Viví una etapa muy divertida.

Sin embargo, al pasar unos años, reflexioné acerca de la mala inversión del tiempo que hice. Me conforta el hecho de que al menos este mal uso del tiempo no duró mucho. Durante esa etapa yo me encontraba desorientado, no tenía claro en qué dirección debía apuntar. Son aspectos que actualmente forman parte de mi vida diaria, pero que en aquel entonces las ignoraba.

He podido agrupar una lista de hábitos NO saludables, este ha sido el resultado de la suma de mi propia experiencia y la de personas que fui conociendo a lo largo de estos años.

  1. No dormir a tus horas. Para algunos es suficiente dormir 6 horas, para otros 8. Hay una infinidad de libros, videos y artículos que hablan al respecto. Cada persona necesita una cantidad particular de horas de sueño para rendir apropiadamente. Conoce bien ese número y respétalo a diario.
  2. No alimentarse apropiadamente. Con eso me refiero a que no debes hacer lo siguiente: (1) consumir más azúcar que nutrientes y proteínas, y (2) omitir alguna de tus comidas.
  3. Sentirte aburrido. Esto es un pésimo hábito. Debes eliminar esta palabra cuanto antes, porque corres peligro de que vaya por tu salud y drene tu energía vital llevándote a la cama, echarte todo el día viendo TV hasta que el día se acabe.
  4. Ofenderte. Cuando te equivocas en algo no digas “qué idiota/tonto/estúpido soy”. Nunca te trates así. No seas ofensivo contigo mismo. Empieza a respetarte tú mismo para que el resto te trata tal cual.
  5. Fumar. Creo que no hace falta detallar este punto. Lo mismo con beber alcohol en exceso.
  6. Perder el tiempo. Por algo dicen que Dios hizo el mundo en 6 días y descansó el día 7. Procura ver el descanso como una necesidad no como un fin. Un ejemplo de esto sería un atleta de 100m planos. No puede llamarse atleta si se la pasa descansando, ¿cierto? Por supuesto que es importante que recupere energías en ese lapso, pero este no es el fin, sino correr. Cada vez más rápido, cada vez mejor, con mejor técnica, mejor respiración.
  7. Comprimir tus emociones. Una vez leí que no podemos controlar nuestras emociones, estas simplemente suceden. Lo que está bajo nuestro poder son nuestras acciones. Por eso debemos enfocarnos en lo que hacemos pese a lo que sentimos, en lugar de esforzarnos por cambiar nuestras emociones.
  8. No agradecer. Este es un pequeño ejercicio efectivo. Te permite ver lo bueno en momentos de angustia o de preocupación. ¿Cuando piensas por qué debes estar agradecido? Inmediatamente, tu mente deja de ver la injusticia para buscar lo bueno que tiene.
  9. No pedir perdón. Puedes reducir el dolor ajeno si reconoces tu error pronto. No permitas que se dilate más de lo debido. Sé que es difícil, porque es un momento que amerita que dejemos de lado nuestro ego malo. Nos abrimos a la persona, nos volvemos vulnerables, para reconocer nuestro error y decir las palabras mágicas.
  10. No escuchar. Esto es una de las cosas más difíciles por hacer, ya que solemos tener la tentación de compartir nuestro punto de vista y, cuando lo hacemos, nos robamos el protagonismo de la conversación. Inconscientemente lo hacemos para demostrar que sabemos del tema, pero nos olvidamos que el objetivo de escuchar es darle nuestra total atención a la otra persona.
  11. Decir sí a todo. Las personas, al igual que tú, andan ocupadas viendo por sus problemas, cómo solucionarlos, por dónde empezar, cuál es la cuota de riesgo. Si en medio de todo esa maraña de preguntas, alguien se acerca para que le ayuden a ver sus problemas, y luego aparece otra con la misma intención, cualquiera se volvería loco. Prioriza tus problemas antes de atender las del resto.
  12. No reflexionar sobre tu pasado. Con esto me refiero con aquellas cosas que hiciste ayer, la semana pasada, en la última reunión que expusiste una idea, en la cena familiar del mes pasado. Es importante hacer un recuento de experiencias, sacar conclusiones sobre tus vivencias, ¿de qué otra forma sabrá qué hiciste bien?, ¿qué podrías mejorar?, ¿qué deberías evitar hacer?


Visita Mi Blog ➡️ Anubithar