(Actitud de marinero, corazón de capitán)

Para toda persona que beba café uno de sus mejores momentos durante el día es escuchar a la maquina colarlo. Son 2 minutos de gloria, expectación y felicidad el saber que estás a punto de iniciar el día a tu manera.

Hacer lo que nos gusta es un privilegio.

Hace varios años me vi envuelto en una terrible crisis económica donde no sabía qué comería mañana. La inflación en Venezuela estaba en auge, pocos sabían qué esperar y muchos negocios se fueron a la quiebra, como el mío.

Los contratos a conferencistas eran escasos. Aquellos que aun seguían buscando oradores querían que viajara gratis por "la situación".

No esperé mucho para reinventarme.

Salté de mi barco al bote salvavidas antes de hundirme en el. Dejé de ser capitán, para convertirme en marinero. Aprendí a surfear la ola.

  • Fui entrenador en un equipo de fútbol.
  • Hice páginas web.
  • Di clases de Inglés.

Me mantuve haciendo lo necesario sin sentir lástima por mi mismo, mi entorno o el "qué dirán de mi".

Estas son 5 maneras de navegar cualquier situación de crisis que la vida quiera lanzar en tu contra.

  1. ESCRIBE TUS TALENTOS: Recuérdate a ti mismo lo que sabes hacer. En momentos complicados a muchos se les olvida que saben nadar.
  2. ESCRIBE TUS VALORES: En tiempos de crisis lo peor que puedes hacer es venderle tu alma al diablo. Estafar, robar o aprovecharte de alguien para mantenerte a flote es la señal de alguien que ya se ahogó.
  3. ESCRIBE TUS LIMITACIONES: Mentir en una entrevista de trabajo sobre lo que eres capaz de hacer no es reinventarse. Es mentir. Debes ser honesto con respecto a lo que puedes o no lograr para alguien que pueda pagarte.
  4. ESCRIBE TUS IDEAS: Haz una lista de 1000 formas en las que puedas generar ingresos. No sabes cómo porque nunca has pasado más de 10 minutos pensando en esto. Tienes un cerebro, úsalo.
  5. ESCRIBE TU FUTURO: Anota todo lo que quisieras ser, hacer o tener. Nunca dejes de soñar con volverte a montar en un gran barco. No eres un naufrago, eres un marinero que sabe cómo sobrevivir en altamar.

Recuerdo con vividez cuando me tocó saltar del barco al bote, no fue fácil renunciar a una vida que me había tomado 10 años construir para iniciar de nuevo.

No tenía dinero ni para tomar café. Hasta a eso me tuve que acostumbrar. Comprar comida era más importante. El café dejó de ser una rutina para convertirse en un privilegio.

Solo podía tomarlo cuando lograba conseguir dinero extra con alguno de mis servicios.

Cada sorbo era un paso hacia el futuro que había escrito.

Actitud de marinero, corazón de capitán. Así es como surfeas cualquier ola que la vida te quiera lanzar.

Ya coló el café.